¿Eres de los que tiendes a posponer algunas de tus tareas porque te parecen aburridas, complejas, largas o no sabes por dónde empezar?
¿O que te dan cierto miedo?
Está estudiado que los seres humanos tendemos a aplazar todo aquello que no nos produce una recompensa o gratificación instantánea o a corto plazo.
Labores tan comunes como empezar a trabajar en un proyecto, llamar a alguien o ir al banco a resolver un trámite son acciones que tendemos a dejar para mañana, luego para la semana que viene…. Dejas conscientemente todo para mañana o para después, y te cuesta muchísimo pasar a la acción.
Voy a darte a conocer, apoyándome en investigaciones y conclusiones de estudios, las principales razones por las que procrastinamos y los principales trucos para evitarlo, para que pases a acción desde YA.
¿Qué es procrastinar?
Quizás sea una palabra que hayas conocido recientemente o que incluso nunca la hayas oído. Procrastinar no significa no hacer una actividad en el día de hoy porque has decidido priorizar otras más importantes.
Tampoco hace relación a esperar o dejar algo para mañana. Procrastinar significa posponer o aplazar una tarea que sabes que debes o deberías hacer por otra actividad que te apetece más, que te resulta más agradable o gratificante, pero que es irrelevante en tu vida o no te conduce a ningún lugar.
Es postergar algo, aún sabiendo que será perjudicial para ti (punto de irracionalidad) generando frustración e insatisfacción.
Esto suele pasar, sobre todo con esas tareas del segundo cuadrante de la Matriz de Eisenhower, aquellas importantes pero no urgentes, que precisamente son las más transformadoras y que te podrán conducir a otro lugar en un tiempo.
Según vemos, os cuadrantes 1 y 3, las personas SOBREVIVEN (hacen lo importante y urgente, y hacen o delegan lo no importante pero urgente. En el cuadrante 4, se ENTRETIENEN en lo no importante ni urgente, mientras que en el cuadrante 2, es donde las personas PROSPERAN, crecen, florecen, realizando actividades importantes y no urgentes.
Pero la mayoría de las personas en su día a día, están en los cuadrantes 1,3 y 4. Debido a esto, la Procrastinación es un hábito en muchas personas, aplazando actividades del cuadrante 2 y optando por otras del cuadrante 4.
¿Por qué procrastinas tú?
Los 2 tipos de procrastinación.
Aplazamos tareas hasta muy cerca de la fecha límite (deadline). La mayoría somos procrastinadores y cuando tenemos una fecha límite, solemos dejar el proyecto o actividad para el final. La ley de Parkinson apoya esto.
Esta ley afirma que una tarea crecerá en importancia y complejidad percibidas, en relación al tiempo asignado para llevarlo a cabo. Es la magia del fin inminente del plazo. Por ejemplo, si te doy 24 horas para terminar una tarea, el poco tiempo te forzará a concentrarte en la ejecución. Por tanto, la Ley de Parkinson, implica acortar el tiempo de trabajo para limitar tus tareas importantes.
¿Qué ocurre cuando no tenemos una fecha límite? El procrastinador pospondrá su tarea hasta el infinito.
Las principales causas por la que se procrastina.
*No se tiene clara la tarea o no está bien definida.
Al no tener claro lo que se requiere, inconscientemente lo relegas a los últimos lugares de tu lista y los pospones continuamente.
*La tarea es muy larga o compleja.
Son tareas que solo nombrarlas se te quitan las ganas de empezar y lo dejas siempre para encuentres un mejor momento.
*No te gusta realizar esa tarea.
No todos hacemos todos los días las tareas que nos gusten. Son ese tipo de actividades que una persona define como “me dan pereza” (convendría eliminarla del diccionario…)
*Miedo al fracaso. Esta causa es quizás una de las más comunes y extendidas. Optamos por aplazar este
momento crucial en el que exista la posibilidad de tener vergüenza, sudoración, estrés o que la tarea no salga como lo habías planeado.
*La tarea no tiene plazo o fecha límite.
Como ya hemos comentado es una de las razones más comunes por las que aplazamos las que deberíamos hacer y se opta por hacer otras de mayor gratificación instantánea o las que no tienen fecha de expiración (hacer un poco y otro poco otro día, u otro, u otro…)
*Sobreplanificación.
Hay que defender la planificación en agenda, pero una cosa es planificar para hacer y otra muy distinta planificar y no hacer nada. Sobre Planificar, es otra de las razones por las que después de tanta energía y tiempo invertidos, no empezamos como lo planificado, interviniendo la parálisis por análisis.
*Perfeccionismo.
Querer realizar la tarea a la perfección desde el principio. Es decir, tenerlo todo estudiado, analizado, cómo hacer la tarea perfecta.
¿Qué nos aporta la ciencia para gestionar la procrastinación?
El Doctor Timothy A. Pychyl (Universidad de Carleton, Otawa), nos habla sobre el estudio que realizó con su equipo acerca de la incapacidad de algunas personas de no pasar a la acción. Llegó a la conclusión que cuando encaramos una tarea que encontramos difícil o aburrida o una actividad en donde podemos sentirnos frustrados, experimentamos fuertes emociones negativas.
Procrastinar no es un problema de gestión del tiempo, es un problema de gestión de emociones.
El mensaje es claro: Una vez que pasas a la acción, incluso nuestra percepción de la tarea cambia.
Entonces, ¿cómo hacemos para crear la magia de “ya he pasado a la acción”?
Cuando encares una tarea, pregúntate:
“¿Cuál es el siguiente paso que puedes hacer en esa tarea para avanzar?”
Define esta acción de la forma más específica posible. Un siguiente paso directo. Cuando la barrera para pasar a la acción es baja, es decir es un simple paso, estamos mucho más dispuestos a involucrarnos.
Finalmente, se ha demostrado que cuando progresamos en un objetivo, esta acción alimenta y aviva nuestro bienestar y motivación. La motivación no siempre va antes de la acción, infinitas veces, nuestras acciones aumentan nuestra motivación.
Además de todo esto, la procrastinación, podría estar relacionada con cómo las personas se ven así mismas en el futuro.
Imagina tu vida en un futuro cercano, y también imagina tu presente, así como a un extraño.
Tu actividad neuronal es diferente.
Algunas personas se imaginaron a sí mismas en su vida futura y sus neuronas fueron activadas con el mismo patrón que lo hicieron cuando visualizaban su presente. Sintieron un alto grado de continuidad con quien serían en el futuro y quiénes son ahora. Pero otras, al visualizarse en el futuro, activaron un patrón neuronal igual que si visualizaran a un extraño, como si no fueran a ser ellas mismas.
Como conclusión diremos que las personas con menos continuidad de su persona en el futuro (que se vieron como extraños), tienden a procrastinar más.
Si pospones las cosas importantes en tu vida porque crees que llegará un momento mejor o que lo harás cuando tengas más tiempo,ganas o mejor situación, y tampoco ves que tú serás esa misma persona dentro de x meses o años, acabarás en la frustración de dar vueltas en círculo cerrado al eterno camino de la nada. Es como si pensaras “ya dejaré a mi futuro yo (alguien) tratar con esos temas”. El futuro tú, seguirás siendo tú.
¿Qué puedes hacer para evitar procrastinar?
*Conoce qué y por qué. Identifica qué tareas sueles aplazar y luego pregúntate: ¿por qué estoy procrastinando esas tareas? Seguro que será debido a alguna de las causas anteriormente citadas.
Reconocer que procrastinas y darte cuenta de qué tareas son y las razones que hay detrás, te hará definir el problema e identificar las soluciones.
*Divide y multiplica. Divide la tarea en pequeñas subtareas, multiplicando así tus posibilidades de finalizarla. Cuando algo general se convierte en más específico, la procrastinación se evapora.
*Sé excelente, no perfecto. Lo excelente es enemigo de lo perfecto, así que lo ideal es alcanzar la excelencia al inicio y la perfección conforme se vaya avanzando en la tarea.
*No te arrepentirás de lo que hiciste, sino de lo que no te atreviste a hacer. Levantarse y continuar, en eso consiste.
*Planifica. Si logras convertir la planificación en un hábito, las tareas serán más fáciles de empezar y verás que avanzas, lo que te animará a dejar de procrastinar. Escribir lo que has pensado hará que interiorices mejor cada cosa planificada.
*No dejes para la tarde lo que puedas hacer por la mañana. Te propongo el siguiente ejercicio: Decide una vez (al menos con 24 horas de antelación) qué día vas a hacer esa tarea que tanto procrastinas y anótalo en la agenda en otro color. Con esto, lo haces o lo haces.Hazlo solo con aquellas tareas que sabes que no te gustan, te dan pereza, temor…que tiendes a postergar y priorízalas. Mi consejo es que lo hagas las primeras del día, en el día que libremente hayas elegido, ya que a primera hora de la mañana, tu fuerza de voluntad es máxima.
*Ponte fechas límite y actúa “como si”. Poner una fecha límite es fundamental, y actúa como si fuera inamovible. Tómate en serio esta fecha tope y verás como resulta más complicado procrastinar.
*Visualízate con la tarea terminada. De esta manera te ayudará a conseguir tus objetivos.
*Emociónate. No es lo racional lo que te hace ir a la acción, son las emociones, por lo que otra forma de evitar la procrastinación es realizar esa tarea que tanto te cuesta, en un lugar inspirador y tranquilo. Entrar en acción, es una manera de ayudarte a ti mismo a deshacerte de esa ansiedad inicial que surge cuando pospones tus tareas, algo que probablemente ya hayas experimentado en alguna ocasión.
*Comprométete. Otro truco es contar a tus amigos, a tu coach, a tu familia…etc, ese proyecto que tienes
pensado empezar tal día, seguro que pasas a la acción para contentarles con ese compromiso que has establecido con ellos.
*Práctica mini hábitos. Cuando te encuentres frente a frente con esa tarea y no sabes por dónde empezar, no te preocupes, es normal, ya que esa precisamente es la principal tarea, empezar. Una de las mejores soluciones es comenzar por acciones sumamente sencillas y breves, que incluso en tus peores días eres capaz de hacer.
El arte de no procrastinar es algo que se aprende y se entrena. Podemos hacer cualquier cosa si le dedicamos el suficiente tiempo y conocemos los recursos adecuados.
¿Te resulta familiar?
A por ello ¡!!.


